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quinta-feira, 26 de maio de 2011

Leer para navegar o navegar para leer?

Compartilhamos texto de Sandra Della Giustina que vale a leitura e a reflexão!!!

Muy malas noticias para las profecías que auguran la muerte del texto impreso. Una nueva investigación realizada en Buenos Aires, Argentina demuestra que la lectura en pantalla mantiene fuertes continuidades con la lectura en papel. Y que ambas resultan en muchos casos complementarias. Leer y navegar dos verbos que comienzan a conjugarse en forma sincronizada.

“Estamos ante un proceso de transformación del acto de lectura, que no solo afecta al libro impreso sino también a la práctica de leer en la computadora de forma interactiva. Se lee para navegar y se navega para leer. Se establecen recorridos de lectura que avanzan de manera activa en pantalla a través de los hipervínculos”. Lo afirma Francisco Albarello[i], doctor en comunicación y docente universitario, quien durante 8 años, se dedicó a estudiar las sesiones de Internet de una muestra representativa de jóvenes entre 14 y 18 años de edad , alumnos de escuelas medias y un un grupo de adultos docentes mayores de 27 años todos de la ciudad de Buenos Aires, para poder determinar en una muestra representativa , no solamente qué y cuanto hace la gente en la computadora sino cómo y por qué lo hace.


Los resultados de la investigación, que forma parte de la tesis doctoral de Albarello, fueron publicados por Editorial La Crujia en el libro Leer/Navegar en Internet, recientemente presentado en la Feria del Libro de Buenos Aires.

“Tratamos de comparar la generación de los nativos digitales (aquellos que nacieron después del surgimiento de las tecnologías digitales) y los inmigrantes digitales (los que nacimos con anterioridad a ellas) y que se ven en la necesidad de aprender un nuevo lenguaje del mismo modo que se aprende una lengua extranjera”. Si bien Albarello reconoce que se trata de clasificaciones discutibles (la de nativos e inmigrantes), aclara que sirvió en su investigación para determinar claramente los segmentos de la comparación.


En cuanto a los pronósticos de algunos teóricos sobre la muerte del libro y en general del texto impreso, explicó que el error de origen de esas predicciones consiste en pensar que el contenido de la información va por separado del dispositivo de lectura. “Soporte y contenido están tan consustanciados que no podemos separarlo. Para graficar la idea Albarello recurre al ejemplo de un periódico: “es imposible pensar que un periódico digital es el mismo contenido que la edición en papel. Lo leemos y consumimos de distinto modo y tienen una propuesta de lectura diferente y como lectores tenemos una relación con el dispositivo también distinta”. Y justamente este proceso diferenciado se evidencia en esta investigación echando por tierra con la dicotomía entre la lectura digital y la que se realiza en soporte impreso.


Leer en la pantalla y leer en papel
Albarello señala en su libro 47 diferencias concretas entre el proceso de lectura en pantalla y la lectura del texto impreso. Entre las que se destacan las vinculadas con el entorno de lectura. Mientras la lectura de un libro o un periódico impreso invita al lector a olvidarse del entorno y del tiempo transcurrido, cuando leemos en pantalla los textos dan cuenta de las condiciones de lectura (los programas abiertos, la interfaz y la rapidez de avance y retroceso sobre el texto).


A partir del seguimiento de los procesos de lectura de los jóvenes y adultos Albarello logra probar la teoría que sostiene que la computadora personal se ha transformado en un metamedium, un medio de medios que no sólo reúne en un único lugar a todos los medios, sino que produce contagio, una mezcla entre los lenguajes de cada uno de ellos.


Un dato no menor y tal vez inesperado que surge de la investigación es un marcado desplazamiento de la televisión a partir del uso de computadoras personales. Jóvenes y adultos coincidieron en que la principal actividad que desplazó el uso de Internet fue el hecho de ver televisión (58.5% de los adultos y 51.5% de los jóvenes encuestados) “Cuando le preguntamos a los chicos cual era el medio que consumen menos desde que navegan por Internet en un gran porcentaje señalo a la televisión. Afirman que la televisión es un material de relleno que está de fondo mientras realizan gran cantidad de tareas en la computadora. Pero a su vez la televisión se ve en la pantalla de la computadora, lo que complejiza mucho más el planteo, aunque queda en evidencia que en sus preferencias representa un submedio”.


Según los resultados de la investigación en un 77% de los casos los más jóvenes prefieren leer en pantalla por la posibilidad de hacer varias cosas a la vez, principalmente chatear. En tanto para los adultos, esta posibilidad multitarea de la lectura en pantalla resultan molestos, invasivos y distractores. “En general los adultos manifiestan dificultades para manejar eficientemente la interfaz. Ellos intentan reproducir en la pantalla la forma de lectura impresa. Y los más jóvenes manifiestan dificultad respecto del texto”.


La posibilidad de realizar múltiples tareas mientras se lee un texto digital debe considerarse como una especie de talón de Aquiles de la lectura en pantalla, lo que la hace fragmentada , superficial y aleatoria. “Aunque debe verse no como un problema del dispositivo sino como un rasgo inherente al mismo”.


Si bien la oferta de estímulos en pantalla se presenta como atractiva para los jóvenes y dificultosa para los adultos, Albarello detectó en su estudio la incertidumbre es constante en todos los lectores/navegantes (nativos e inmigrantes) que deben estar tomando decisiones todo el tiempo frente a la pantalla. “Por eso gran parte de los jóvenes (75,2% de los encuestados) y un 89.2% de los adultos encuestados afirman que cuando quieren leer algo en profundidad, una lectura concentrada, recurren al dispositivo impreso. Renuncian a todos los estímulos de la pantalla y se dedican únicamente al texto impreso. Y esa es la mayor diferencia entre una y otra forma de leer”.


Otro dato curioso que aporta la investigación y que surge a partir del registro de la forma de lectura en pantalla que hacen los nativos, es que cuando los jovenes leen en la computadora replican las mismas practicas de marcado, subrayado y refuerzan la lectura con el puntero del mouse emulando lo que hacemos cuando seguimos con el dedo la línea de lectura en el papel.
Como afirma Albarello “todo indica que estamos ante procesos de lecturas complementarias y no sustituta”.

[i] Francisco Albarello es Doctor en Comunicación Social, de la Universidad Austral. Licenciado en Comunicación social con orientación en Periodismo (UNLP). Es docente universitario en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, en la Universidad de San Martín y coordina desde el año 2003 el proyecto Periodismo Escolar en Internet .

Fonte: http://www.miasterisco.com.ar/ 17/05/2011

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